jueves, 9 de julio de 2009

Un proceso verde… RECICLAR.

La actividad suena compleja sobre todo en cuestión de arquitectura, el recuperar materiales que creemos perdidos para convertirlos en un beneficio ya sea monetario o nuevamente en arquitectura como tal.

Un claro ejemplo; El Museo Histórico en Ningbo, China. Una montaña echa en base a ladrillos y otros materiales reciclados. A primera vista, el histórico museo aparenta haber estado allí durante siglos, sin embargo, representa la última joya de proyectos a gran escala donde la mayoría de los materiales fueron anteriormente utilizados con otro objetivo. La fachada del museo cuenta con elementos aparentemente arqueológicos recuperados de una devastada zona agrícola en las afueras de la ciudad meridional de Ningbo.




El edificio tiene la apariencia de una piedra tallada cercana a la montaña, resultado de las ideas del arquitecto Wang Shu (Amateur Architecture Studio) a fin de reflejar su interés por la naturaleza. "En la tradición china", dice, "siempre que la naturaleza ha sido dañada de manera espectacular, la gente tiende a recrearla en forma artificial para satisfacer su deseo de estar más cerca de ella."

A pesar de su imponente escala, el proyecto alienta a sus visitantes a obtener momentos de gran intimidad con su fascinante fachada, dejando que el edificio se disuelva en el entorno.

Wang ha reciclado tejas, veinte diferentes tipos de gris y rojo en ladrillos, piedras y azulejos, todos rescatados de los desperdicios hechos por los hogares de agricultores aledaños al sitio. Wang guiado por artesanos y constructores siempre se mantuvo abierto a las imperfecciones: "Debido a que no podía controlar las porciones de diferentes materiales, la fachada es un poco al azar",

Este es un ejemplo de lo que podemos hacer hoy en día si tomamos en cuenta la recolección de materiales, sean de la región o no, en un pequeño o gran porcentaje.

Por pronto, gracias a la oportuna acción de reciclaje de acero en el proyecto de JSa - Torres del Parque (Bosques de Santa Fé) se pudieron recuperar los desechos, convirtiéndolos no en arquitectura sino en un beneficio económico, obteniendo más de 40 mil pesos de su desperdicio.
Esto representaría poder alimentar por una semana a los más de 200 trabajadores del sitio.





1 comentario:

  1. migue,
    buen museo... no lo conocia. Gracias!!! campeon!
    oye, no tenian prevista la reventa de ese acero de desperdicio en los numeros originales del proyecto?
    soler

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