
Una práctica común en muchos lugares es utilizar la bicicleta como medio de transporte. En holanda cerca del 40% de la población se mueve en este medio, y en China es aún una abrumadora mayoría la que lo hace de esta forma. La bicicleta resulta un medio de transporte muy eficiente en distancias de hasta 7.5 km, que ha pobado que es más rápido que en medios motorizados, además de que contribuye a evitar ruido, tráfico y contaminación.
Además de esto, el fomento del uso en la bicileta en México pronto se convertira en un factor que puede contribuir a disminuir los altisimos índices de obesidad que aquejan a la población, y con estos los problemas de salud que acarrean, tales como diabetes, hipertensión, infartos.
Tanto en Guadalajara, como Monterrey y la Ciudad de México cerca del total de la población se mueve medios motorizados. Aunque un 60% de la población utiliza el transporte público, en los ulitmos años se ha incrementado el número de vehículos privados.

Ahora hay 1 automóvil por cada 3 habitantes. A diferencia de otras ciudades como Nueva York, cuyos habitantes realizan un 20% de los traslados caminando, o la abrumadora Shangai, que tiene un 68% de lo viajes cubiertos por bicicletas y peatones, aqui no cuentan ni por un 1%.
El problema es que la inversión de en infraestructura de transporte en a ciudad sigue siendo mayoritariamente dirigida a descongestionar el transporte privado, cuando se ha probado que una solución de más largo plazo es crear las condiciones urbanas para poder desplazarse sin medios motorizados.

Para el sistema de certificación de edificios LEED es importante fomentar el uso de transportes alternativos al automóvil, por lo cual se promueve que los edificios ofrezcan en sus instalaciones la posiblidad de convertir a la blicileta en un medio de transporte posible. Para esto, se pide que se provea el edificio (en caso de ser oficinas) con lugares para estacionar biciletas de manera segura y cómoda para por lo menos un 5% de la población del edificio, además de que se instale de manera permanente un pequeño club con regaderas y vestidores para permitir que los usuarios del edificio que quieran llegar a cambiarse después de andar en la bicicleta puedan hacerlo. Si se quiere ir más allá, la empresa podría pensar en un sistema de tintoría integrado a estos vestidores, de tal manera que el traje sea entregado listo para usarse en el edificio. Otra manera es proporcionar bicicletas rentadas a empleados y premiar que se usen con permisos de salida temprano u otros.

En el edificio de oficinas para ICA, hicimos el ejercicio de hacer estas modificaciones y resultó bastante fácil, en esta propuesta para el sótano del edificio nuevo del 130 podemos ver como se aprovechan espacios residuales y le da al edificio una imágen más responsable.
Aqui están los vínculos a dos videos que tocan esta problemática, uno hecho en Santiago de Chile y el otro con carácter experimental hecho en Guadalajara.
Aqui están los links para ver los videos.
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